Una dificultad bastante frecuente en acompañamiento terapéutico no aparece dentro de una sola relación, sino entre varias.
La familia espera una cosa. La institución pide otra. Un profesional propone una estrategia. Otro integrante del equipo introduce un criterio distinto. Y el AT queda intentando que todo funcione al mismo tiempo.
El problema no siempre es que alguien esté equivocado. Puede haber objetivos diferentes, información que no circuló o expectativas que nunca fueron explicitadas.
En esta nota
IDEA CLAVE
El AT no tiene que resolver por cuenta propia todas las contradicciones del dispositivo. Cuando aparecen expectativas diferentes, puede ser necesario volver a los objetivos y construir un espacio de coordinación.
EN LA PRÁCTICA
El AT no tiene que convertirse en el lugar donde se resuelven todas las contradicciones
Cuando llegan pedidos diferentes, una reacción frecuente es elegir por cuenta propia cuál parece “más correcto”.
A veces es necesario actuar frente a una situación inmediata dentro de los criterios ya acordados. Pero cuando se trata de diferencias de estrategia, conviene devolver la contradicción al espacio de coordinación correspondiente.
Una frase simple puede ser:
“Estoy recibiendo dos indicaciones diferentes sobre esta situación. Necesito que podamos ordenar el criterio para sostener una misma línea de trabajo.”
Eso transforma una confusión individual en una pregunta de equipo.
Primer paso: identificar quién espera qué
Podés armar una tabla mental —o escrita, sin datos sensibles innecesarios—:
| Actor | Qué espera | De dónde surge ese pedido |
|---|---|---|
| Persona acompañada | … | preferencias / objetivos |
| Familia | … | necesidad cotidiana / preocupación |
| Equipo | … | estrategia terapéutica |
| Institución | … | dinámica institucional |
| AT | … | lectura de la práctica |
Ver las expectativas juntas permite detectar si realmente son incompatibles o si se están hablando lenguajes distintos.
Segundo paso: volver a los objetivos
Cuando el dispositivo empieza a llenarse de pedidos, los objetivos funcionan como punto de referencia.
Preguntas posibles:
- ¿Qué se intenta favorecer con este acompañamiento?
- ¿Qué objetivo está detrás de esta consigna?
- ¿Cuándo se acordó?
- ¿Sigue siendo vigente?
- ¿Qué cambió desde entonces?
No todas las tareas tienen el mismo peso solamente porque alguien las solicita.
Tercer paso: diferenciar observaciones de posiciones
El AT puede aportar algo muy valioso: información situada.
En vez de comunicar:
“Esto no funciona.”
puede decir:
“Durante las últimas tres veces que intentamos esta actividad ocurrió A, B y C. Cuando modificamos X apareció Y. Me gustaría revisar si mantenemos la misma estrategia.”
Eso permite que la conversación vuelva a la práctica concreta.
Leer: qué registrar durante un acompañamiento.
Cuando el desacuerdo aparece con la escuela o institución
Los dispositivos educativos suelen reunir objetivos terapéuticos, pedagógicos e institucionales.
Puede aparecer la expectativa de que el AT:
- asegure que el estudiante permanezca siempre en el aula;
- complete tareas escolares;
- resuelva conductas que incomodan al grupo;
- reemplace funciones de apoyo pedagógico;
- actúe como intermediario permanente entre familia y escuela.
Las incumbencias y figuras existentes varían según jurisdicción y dispositivo. Por eso conviene evitar definiciones universales y trabajar con los acuerdos específicos.
Cuando un pedido institucional modifica el rol, lo más útil suele ser construir una instancia de coordinación.

Cuando el desacuerdo aparece dentro del equipo
La interdisciplina no elimina las diferencias de criterio.
Un equipo puede discutir, revisar hipótesis y modificar estrategias. El problema aparece cuando esas diferencias llegan al AT como órdenes paralelas sin coordinación.
En ese caso conviene aclarar:
- quién coordina la estrategia;
- cuál es el canal para revisar indicaciones;
- qué hacer mientras el criterio se redefine;
- qué información necesita cada profesional.
El acompañante puede participar activamente aportando observaciones sin quedar obligado a resolver una discusión profesional que excede su función.
Señales de que el encuadre necesita revisión
- los objetivos cambian según quién habla;
- aparecen nuevas tareas sin acuerdo;
- se espera disponibilidad permanente;
- el AT recibe pedidos de ocultar información relevante a otro integrante;
- cada actor evalúa el acompañamiento con criterios distintos;
- la mayor parte del tiempo se destina a resolver conflictos entre adultos;
- el AT no sabe a quién recurrir cuando aparece una duda.
Estas señales no implican necesariamente suspender un acompañamiento. Sí indican que conviene abrir una conversación.
¿Qué llevar a una reunión de equipo?
No hace falta llegar con una explicación cerrada.
Puede ayudar llevar:
- una descripción breve de la situación;
- dos o tres ejemplos concretos;
- qué indicaciones recibiste;
- qué observaste al aplicarlas;
- cuál es la contradicción que necesitás ordenar;
- qué decisión necesitás que quede clara.
¿Y qué puede trabajarse en supervisión?
La supervisión no reemplaza la reunión de equipo.
Puede ayudarte a preparar mejor esa conversación:
- reconocer qué parte del problema corresponde al encuadre;
- revisar cómo venís respondiendo a las demandas;
- pensar por qué determinada situación te deja especialmente atrapado;
- formular una pregunta más clara;
- distinguir qué necesitás consultar y qué ya sabés.
Ver: cómo preparar una situación para supervisión.
SUPERVISIÓN
No se trata de elegir un bando
El lugar del AT puede volverse frágil cuando queda ubicado “del lado de la familia”, “del lado de la escuela” o “del lado del profesional”.
La tarea profesional requiere poder sostener una posición articulada con la estrategia de acompañamiento y, al mismo tiempo, registrar lo que ocurre en la cotidianeidad.
Cuando las expectativas entran en tensión, ponerlas en palabras suele ser más útil que tratar de cumplirlas todas.
Si querés pensar una situación de este tipo con otros colegas, podés conocer los espacios de SupervisAT.
Nota: este contenido es orientativo. Los roles, incumbencias y procedimientos pueden variar según la jurisdicción, institución y dispositivo.